El Centro de Proceso de Datos como factor clave de éxito en la empresa

Cada día las empresas generan una ingente cantidad de datos que son clave para sus procesos internos y externos. La información, su correcta gestión y administración y la capacidad de analizar un gran número de datos se ha convertido en una prioridad para muchas empresas. De esta forma, los Centros de Procesamiento de Datos (CPD) se han convertido en el sistema nervioso central de cualquier compañía que apueste por los nuevos avances tecnológicos, la innovación y la flexibilidad para dar respuestas inmediatas a un mercado cada vez más volátil y cambiante.

Dada la importancia de los Centros de Proceso de Datos (CPD), éstos deben cumplir con dos objetivos básicos:

• Mantener una fiabilidad del 100%. Las empresas no se pueden permitir el lujo de que se caiga su sistema de información y gestión de datos.

• Controlar los gastos energéticos, cada vez mayores por las altas capacidades que requieren.

Contar con un CPD optimizado desde el punto de vista de costes energéticos, de instalación, de gestión y de mantenimiento, supone que las empresas son capaces de liberar unos recursos que no deberían ir dirigidos a mejorar la cuenta de resultados coyunturalmente, sino que deberían ser reinvertidos en innovación, en creatividad, en generar nuevas ideas de negocio, nuevos productos, nuevos procesos, investigar nuevos mercados que generen elementos diferenciadores respecto a la competencia y hagan que la empresa supere sus objetivos.

Por lo tanto, una buena elección del CPD supone dar un paso diferenciador a la empresa y debe ser considerado una inversión muy rentable. La optimización del CPD supone un factor clave de éxito para las empresas, que pueden contar así con una ventaja competitiva. Así lo están entendiendo un gran número de empresas que están apostando fuertemente por invertir en un Centro de Proceso de Datos que suponga un elemento diferenciador.