La eólica favorece un ahorro de más de un millón al día en España

Las energías renovables se ganan la confianza de la sociedad a golpe de talonario. No tienen otra manera de convencer de su utilidad que irrumpir en las cuentas de resultados. Por eso es importante esta noticia de la que hoy nos hacemos eco. Un millón de euros al día no es poca cosa, ¿verdad?. Este es el texto completo, publicado en www.energias-renovables.com (imagen obtenida en www.euroexpress.es):

La eólica percibió, entre 2005 y 2011 (en seis años), 9.028 millones en primas y produjo ahorros para el país por valor de 12.101 millones de euros. Lo dice el estudio del “Impacto macroeconómico del sector eólico en España”, informe publicado ayer por la Asociación Empresarial Eólica (AEE). España importó gas, entre enero y junio de 2012 (en seis meses), por valor de 5.941 millones de euros. Lo dice la Agencia Estatal de Administración Tributaria. El Partido Popular quiere convertir España en “un mercado de referencia del gas natural en el Mediterráneo” (lo decía el PP en su programa electoral, véase página 46).

La eólica le ahorra a España más de un millón de euros cada día

La Asociación Empresarial Eólica presentó ayer en Madrid su ya tradicional estudio del “Impacto macroeconómico del sector eólico en España”, exhaustivo informe que recoge todos los números del sector. Según ese documento, solo en el año 2011, la energía eólica “sustituyó 8,3 millones de toneladas equivalentes de petróleo en importaciones de combustibles fósiles”. En dinero contante y sonante, el ahorro fue de 1.919 millones de euros. Asimismo –añade la asociación–, el viento –la eólica– evitó el año pasado “la emisión de 21,97 millones de toneladas de CO2, valoradas en más de 282 millones de euros”. Para que nos hagamos una idea del peso económico del CO2, según el ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, España ha invertido en los últimos cinco años, con presupuesto del Ministerio de Economía y del Ministerio de Medio Ambiente, 770 millones de euros para la adquisición de créditos de carbono, a los que Cañete ha añadido este año otros 40.

370 kilos de CO2 por megavatio hora generado

Pero el estudio macroeconómico de la AEE va más allá del balance del año pasado, 2011, y señala que “si se comparan las primas percibidas por la eólica durante el periodo 2005-2011 (que suman 9.028 millones de euros) con el impacto económico que supone evitar importaciones de combustibles fósiles y emisiones de CO2 (12.101 millones), se observa que el ahorro para el país ha sido de 3.073 millones”, es decir, que, si hacemos la media, cada día, y desde hace siete años, el viento ahorra a España más de un millón doscientos mil euros, mientras que, cada día de este año 2012, España ha gastado en gas 33 millones de euros. Cada día, 33 millones. Cada megavatio hora eléctrico generado en una central de ciclo combinado de gas natural, por cierto, emite 370 kilos de CO2, según datos de Red Eléctrica de España, por lo que el gasto que supone para nuestro país el gas natural no acaba en Catar o Argelia, que son nuestros principales suministradores, sino que va más allá.

Peores noticias para el empleo

España, pues, se ahorra, gracias al viento, más de un millón doscientos mil euros cada día. Eso sí, los demás números presentados ayer por la AEE no son tan positivos. El sector eólico ha perdido 14.319 empleos entre 2008 y el 31 de diciembre de 2011, “por la incertidumbre regulatoria y la crisis económica”, según el informe. A finales del año pasado, el empleo en el sector se situaba en 27.119 trabajadores (15.813 empleos directos y 11.306 indirectos). En 2011, concretamente, se perdieron 2.085 puestos de trabajo directos y 1.543 indirectos (en total, 3.628), una tendencia –señala el informe– “que se ha agravado en 2012 por la moratoria para nuevas instalaciones” (el Gobierno Rajoy suprimió los incentivos económicos para nuevas instalaciones de generación de energía limpia el 27 de enero, apenas 36 días después de llegado al cargo).

La política económico-energética del PP

Según la AEE, la contribución total del sector eólico al Producto Interior Bruto (PIB) fue de 2.623 millones de euros (suma de la aportación directa e indirecta) en 2011, lo que “significa una caída en términos reales del 12,62% respecto a 2010?. Lo que no ha caído ha sido la importación de gas. Al menos, según la Información Estadística sobre Comercio Exterior de la Agencia Estatal de Administración Tributaria (septiembre de 2012). Según ese documento, entre enero y septiembre de este año España ha incrementado en un 19,5% sus importaciones de gas. Incremento, considerable, de las importaciones de gas que se suma al incremento, enorme, del precio de lo importado. Según la Comisión Nacional de Energía (el dato es de julio de 2012), el coste de gas natural en frontera española para el mes de julio de 2012 acumula ya un incremento del 104% con respecto al coste de julio de 2009 (ciento cuatro, no es error tipográfico).

I+D y exportaciones

El informe, que ha sido elaborado por cierto por la consultora Deloite, asegura por otra parte que el esfuerzo de la industria eólica española en I+D+i durante el ejercicio 2011 ha sido de 118 millones de euros, “el 7,25% de la contribución sectorial al PIB, frente al 1,35% que representa la I+D+i total sobre el conjunto del PIB español”. Y esa inversión parece estar dando sus frutos. Así, y a día de hoy, España es la sexta potencia del mundo en materia de propiedad intelectual generada (patentes) en el sector eólico, solo por detrás de Estados Unidos, Alemania, Dinamarca, Japón y China, según informa la AEE, que cita como fuente de esa información a la Organización de Naciones Unidas. ¿Más datos? Las exportaciones del sector fueron de 1.893 millones de euros en 2011, tras caer un 14,2% con respecto a 2010 (los datos del informe ayer presentado se refieren siempre a 2011). Deloite insinúa por cierto que quizá las exportaciones de 2012 no sufran tanto recorte.

 

La evasión de capitales

En fin, que sí, que ayer la AEE presentó su ya tradicional estudio del impacto macroeconómico del sector en España. Y, como cada año, dijo que el viento le da más a España de lo que le quita. Y la eólica aporta más que quita al país porque genera empleo para los ciudadanos privados y paga impuestos a las administraciones públicas, mientras que los pozos de gas están en la otra punta del mundo y cotizan en otras haciendas. Además, como cada año, AEE dice que la energía eólica evita la evasión de capitales (el viento no hay que ir a comprarlo a Catar o Argelia, países de los que nos llega casi la mitad de todo el gas que consumimos) y evita la emisión de gases de efecto invernadero, luego nos ayuda a cumplir con nuestros compromisos internacionales (léase por ejemplo el Protocolo de Kioto).

Las perspectivas

Bien, pues esos son los datos de 2011, según el informe Deloite. ¿Y en 2012? Pues la asociación estima que España ha añadido a su parque eólico nacional aproximadamente unos mil megavatios a lo largo de estos últimos doce meses (en 2011 España instaló 1.050; en 2010, 1.487). Por lo demás, el empleo ha seguido acumulando pérdidas en este año que ahora acaba, y si 2011 se cerró con 3.628 puestos de trabajo destruidos, 2012 podría ser peor aún, según se desprende de los apuntes de Deloite. Los despidos anunciados en Gamesa –casi medio millar de trabajadores, en huelga precisamente esta semana– cierran un año, el corriente, que todos saben nefasto en términos de empleo y no parecen augurar nada bueno de cara al próximo ejercicio. Por lo demás, en la AEE, ayer, el discurso, idéntico al del año pasado: “el sector necesita un marco regulatorio que le dé visibilidad a largo plazo para poder hacer su trabajo” y “la eólica está dispuesta a dialogar con el Gobierno para ello”, ha dicho la presidenta de la patronal, Rocío Sicre.

Primer Año Mariano

¿Problema? El Gobierno Rajoy anunció sincero en campaña electoral su prioridad en política energética: convertiremos España en “un mercado de referencia del gas natural en el Mediterráneo” (página 46 del programa electoral del Partido Popular). Anunció prioridades, pues, y ha cumplido a rajatabla (esto sí) sus promesas. Así, el primer año de gobierno mariano comenzó el 27 de enero con la supresión de los incentivos económicos para nuevas instalaciones de generación de energía limpia. Y está a punto de acabar -el primer año Rajoy- con una “ley de medidas fiscales para la sostenibilidad energética” en la que incluye una tasa –la Tasa Soria– del 6% (o del 7%, ya veremos) “a aplicar a los ingresos obtenidos por cada una de las instalaciones de producción de energía eléctrica”, tasa además que no distingue el origen de la electricidad, o sea, que tendrán que pagar por igual los kilovatios cataríes de gas y los gallegos de viento (Galicia por cierto ha anunciado recurrirá ese proyecto ante el Constitucional).

El mercado, allende Pirineos

El futuro, pues, parece estar allende Pirineos. El informe de Deloitte destaca que fuera de España existen oportunidades derivadas del aumento de capacidad instalada que se producirá en los próximos años: la Agencia Internacional de la Energía estima –apunta Deloite– que a nivel mundial la potencia eólica instalada en 2020 alcanzará los 582 GW, de los que 213 GW estarán en la UE: “ello constituye –señalan en Deloite– una importante oportunidad para la empresas del sector, que podría desaprovecharse si se produce un desmantelamiento de la industria nacional derivado de la falta de proyectos en nuestro país (se perderían las capacidades y experiencias acumuladas de los últimos años) y no se contaría con la referencia de una industria nacional líder”. Según la consultora, además, la falta de regulación (el marco ahora vigente expira el 31 de diciembre), “amenaza la permanencia de la industria eólica en España: se está perdiendo una oportunidad histórica de liderar un sector industrial de vanguardia a nivel global”.

Visibilidad

En esa línea, Rocío Sicre, la presidenta de la AEE, insistió ayer, en que la eólica necesita “visibilidad regulatoria” (el desarrollo -tramitación y ejecución- de un parque eólico exige entre cinco y siete años), remachó por enésima vez que el sector está dispuesto a “tenderle la mano al gobierno” para tratar de buscar salidas y soluciones y volvió a señalar una vez más que “las primas a la eólica no son responsables del déficit” (la ley que prepara el gobierno llega so pretexto de resolver el problema del déficit tarifario, aunque todo el mundo insinúa ya en el sector -incluso desde las filas del Partido Popular- que no va a resolver ese problema: ese proyecto de ley -decía el presidente de la Xunta de Galicia, el popular Alberto Núñez Feijóo, hace unas semanas- “carece de efecto alguno sobre el déficit estructural que se crea cada año y sobre el déficit histórico acumulado”. En fin, que, quizá, el problema de la eólica española no sea la falta de visibilidad; quizá el problema es la página 46 de la hoja de ruta del Partido Popular: esa en la que Rajoy.es dice que quiere convertir España en “un mercado de referencia del gas natural en el Mediterráneo”.