KVM Dinámico: El nuevo paradigma en el diseño de los centros de control

Desde hace décadas el elemento central alrededor del cual se articulaba el funcionamiento de muchos centros de control había sido el VideoWall; una pared luminosa frente a la que se orientan los puestos de los operadores y en la cual se muestra el contenido que gestionan. En la mayoría de las salas de control el VideoWall no solo sirve como herramienta de venta donde la compañía muestra sus grandes capacidades ante visitas de posibles clientes, sino que es una pieza central de la operatividad del equipo, ya que permite visualizar la información en una zona común para todos los operadores.

La filosofía de que el diseño y operatividad de un centro de control deba girar en torno a un elemento central de visualización de información, como es el VideoWall, está evolucionando, desplazando el foco hacia los puestos de trabajo individuales de los operadores. De este modo, en los últimos años el VideoWall ha ido perdiendo peso en el funcionamiento del centro de control para dárselo al puesto del operador.

Esta tendencia ha venido de la mano del desarrollo de nuevas tecnologías en los sistemas de KVM que, tras una gran evolución llevada a cabo en los últimos años, ha pasado de ser un simple sistema de acceso a CPUs remotas, a convertirse en un sistema completo que permite visualizar y gestionar múltiples fuentes disponibles en una misma red IP, generando un gran lienzo en el puesto de trabajo de cada operador a modo de “pequeño VideoWall personal”.

A tal efecto, estos sistemas de KVM de última generación además de facilitar a los operadores el acceso a una gran variedad de fuentes remotas y disponerlas sobre sus monitores (ya no resulta extraño encontrar configuraciones con tres monitores UHD en un solo puesto), ofrecen la posibilidad de generar sus propias composiciones de fuentes e incluso, definir áreas de esos displays como zonas comunes a todos los operadores, lo que ayuda mantener una visión global de la situación en el centro de control. De este modo, parte del monitor local del operador se puede transformar en un “VideoWall global” replicado en cada puesto. El sistema DeskWall es un claro ejemplo de cómo se puede obtener la máxima eficiencia del puesto de trabajo de cada operador a través del multi-lienzo al mismo tiempo que convierte los sistemas más complejos y la gran cantidad de información que se gestiona en la sala de control en una experiencia sencilla e intuitiva.

También se debe mencionar que en muchos casos la integración puede ser superior a la de un videowall convencional, ya que el hecho de disponer de la información directamente en el puesto de trabajo, hace que sea visualmente más accesible y ergonómico al no ser necesario desviar la vista de la zona de trabajo habitual de la(s) pantalla(s) del puesto. Asimismo, se reduce la desconcentración que en muchos casos produce disponer de unas imágenes de enormes dimensiones en movimiento dentro de su campo de visión periférica.

Todo esto ha permitido que en muchas instalaciones en las que no es posible instalar un VideoWall tradicional, ya sea por diseño de sala, dimensiones o simplemente por cuestiones económicas, los operadores puedan operar de igual manera y sin dejar de contar con las funcionalidades que ofrece. Además, la ausencia de un VideoWall en el centro de control puede afectar positivamente directamente a sus costes de explotación, ya que se reducen los gastos asociados a su mantenimiento, el consumo eléctrico o las necesidades de refrigeración.

No obstante, los centros de control siguen habitualmente recurriendo a la instalación del VideoWall l como herramienta global de visualización de la información, aunque sea menor su protagonismo. Es por ello que, los sistemas KVM dinámicos de última generación y los controladores gráficos que se integran bajo un único paraguas del mismo fabricante, se transforman en una solución global que trabaja como un ecosistema único y unificado.

Las fuentes que permiten integrar este tipo de soluciones abarcan no solo el acceso a CPUs remotas mediante los tradicionales y conocidos codificadores de KVM, sino que también permiten el acceso a fuentes a través de servicios de tipo escritorio remoto (como RDP, VNC, NoMachine, etc.), clientes embebidos de servicios VDI (como VmWare, Citrix, Azure, etc.), navegadores, conexiones a fuentes de streaming de video; y casi cualquier servicio que se necesite integrar y acceder en la sala de control en función de las necesidades de la empresa y su sector.

El uso de las nuevas tecnologías de KVM de última generación que incorporan una gran capacidad de acceso a servicios remotos con múltiples protocolos heterogéneos sobre una sola plataforma, además de múltiples monitores de alta definición con un solo equipo de reducidas dimensiones, no solo es beneficioso para los operadores que pueden, de una manera más sencilla, acceder a todos los servicios necesarios para realizar su labor diaria sino que es una gran ayuda para los departamentos de IT que ven reducida su carga de trabajo al eliminar un gran número de ordenadores intermedios que mediante las antiguas tecnologías eran necesarios. Así, en una instalación con un KVM tradicional el acceso a una máquina virtual, un sistema basado en WEB y otro en RDP podría representar anteriormente tres CPUs remotas a las que se tenía que dar soporte, las cuales hoy en día pueden ser eliminadas o sustituidas por sistemas de mantenimiento más simple.

En conclusión, la evolución de los sistemas de KVM tradicional a los sistemas de KVM dinámico de última generación, ha conllevado que la funcionalidad aportada por el VideoWall en los centros de control tradicionales se integre ahora en el puesto de trabajo de cada operador, el cual es el principal activo de una sala de control. En consecuencia, al colocarse la visualización y gestión de la información en el centro de la operatividad, se hace más versátil, dinámico y ágil el trabajo de los operadores.

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