Sistemas de control ambiental para Data Centers

El correcto funcionamiento de los sistemas de Data Centers pasa por mantener un adecuado equilibrio en sus condiciones ambientales. Un sobrecalentamiento o condiciones de humedad extremas puede conducir a fallos en los sistemas y en los componentes del hardware. La clave se sitúa en mantener unas condiciones óptimas para que los equipos puedan trabajar en las mejores condiciones y mantener controladas las instalaciones mediante los sistemas de control ambiental.

Y, ¿cómo deben mantenerse los niveles ambientales para garantizar la seguridad? Si hablamos de temperatura ambiente la situación ideal se mantiene entre los 21 y 23 grados Celsius. Los equipos pueden trabajar con una franja de temperatura amplia, pero mantener la temperatura cercana a los 22 grados Celsius nos proporciona varias ventajas: mayor fiabilidad de los sistemas y contamos con un pequeño margen de seguridad en caso de que fallen los sistemas de control ambiental.

Hablando de humedad, situar la humedad relativa ambiente entre un 45 y 50% nos garantizará el correcto funcionamiento de los sistemas. De nuevo ocurre lo mismo que con la temperatura: podemos trabajar en una franja amplia de humedad, pero siguiendo los valores anteriores tenemos ese plus de seguridad. Nos ayuda a prevenir posibles problemas de corrosión por niveles de humedad bajos, así mismo reducimos el riesgo de descargas estáticas y electroestáticas y nos da algo más de tiempo ante un posible fallo del sistema de control ambiental.

Los sistemas de control ambiental inalámbricos o por cableado nos ayudan a controlar las condiciones de temperatura, flujo de aire, ruido, intensidad de la luz, humedad, presencia de líquidos entre otros a través de sensores. Estos sistemas informan mediante portal web, emails o cualquier sistema colector de traps SNMP y suelen soportar varios protocolos: HTTP, SMTP/POP, SNMP, FTP, PDA, WAP, XML. Además, podemos acceder a la información actualizada al momento a través de un ordenador o Smartphone.

Estos dispositivos suelen contar con un hub interno de puertos seriales que permiten ir incorporando más sensores si fuera necesario, de tal forma que pueden crecer de forma escalonada y con una inversión progresiva.

Al final se trata de entender las necesidades de nuestros equipos y realizar una inversión adecuada. La monitorización de este tipo de condiciones y la posibilidad de llevar un estudio controlado de su evolución permite además de reducir el tiempo de respuesta ante fallos, anticiparnos a los mismos y llevar un control más global de las instalaciones. Todo son ventajas.