El centro de datos modular como decisión estratégica frente al CPD convencional (Parte II)

Continuamos con la segunda parte del artículo.

Diseño híbrido: sala blanca tradicional y sala gris modular

No todos los proyectos tienen que ser íntegramente modulares. En muchos casos la solución más eficiente combina ambos mundos, separando el CPD en dos zonas construidas con el sistema que mejor se adapta a cada una.

Por un lado, la sala blanca, donde se ubican los racks y el cableado, se ejecuta en construcción tradicional dentro del edificio, aprovechando el volumen interior disponible y manteniendo total libertad para redistribuir racks, pasillos y contención a medida que evoluciona la carga TI.

Por otro lado, la sala gris, que concentra la infraestructura de soporte (cuadros eléctricos, SAI y baterías, equipos de climatización y sistemas de extinción), se resuelve con módulos prefabricados que pueden situarse dentro del edificio o en el exterior.

Este reparto tiene ventajas que van más allá de lo constructivo:

  • Los equipos más pesados y críticos salen de la sala, liberan superficie útil y evitan sobrecargar forjados que no siempre se diseñaron para ello.
  • Los tiempos de implementación se reducen porque la fabricación de la sala gris avanza mientras se adecúa la sala blanca.
  • La sala puede dimensionarse para su capacidad final mientras la inversión en energía y clima se ajusta a la demanda de hoy, al poder añadir módulos cuando el negocio lo exija.

Entornos industriales, educativos o administrativos: el dato junto a la operación

Un diseño híbrido puede ser una solución lógica en el entorno industrial, ya que su digitalización ha generado la necesidad de contar con una infraestructura TI en el lugar donde se generan los datos; porque automatización, visión artificial, analítica en tiempo real o IA aplicada a la producción necesitan latencias bajas y disponibilidad continua.

Las naves industriales ofrecen, a priori, un buen punto de partida: altura libre, superficie diáfana, accesos para transporte pesado y, con frecuencia, potencia eléctrica disponible. Pero también presentan condiciones que una sala técnica no tolera, como polvo y partículas en suspensión, oscilaciones térmicas importantes, vibraciones de maquinaria, constantes cambios en las líneas de producción o riesgo de incendio asociado a la actividad productiva.

En ocasiones, se podrá aislar y acondicionar adecuadamente un espacio en la propia nave para dar cabida a un entorno convencional, pero en otras un recinto modular permitirá aislar el CPD de todos los inconvenientes. Y finalmente está la tercera opción: una nave en la que es posible disponer de un espacio idóneo, pero insuficiente, respaldado por una infraestructura modular con envolvente estanca con sobrepresión y filtración propia, aislamiento térmico independiente del ambiente de la nave, sectorización contra el fuego y monitorización continua de sus condiciones.

La experiencia de una empresa alimentaria líder ilustra bien el segundo escenario y, de paso, la lógica del crecimiento por fases, ya que comenzó con un Micro Data Center, dos años después añadió un segundo y, cuando su crecimiento exigió más capacidad, optó por un Container Data Center instalado en la azotea del edificio para dejar todo el espacio de la nave libre para el negocio. Su director de TI destacaba, además, la ventaja de contar con un precio cerrado frente a los costes ocultos de una obra propia.

GESAB data center container

Las soluciones modulares también permiten llevar la alta disponibilidad al entorno industrial. Otro ejemplo es un fabricante industrial español que necesitaba sustituir su antiguo centro de datos, optó por dos centros de datos en contenedor que funcionan como una única instalación lógica repartidos en dos ubicaciones físicas en modo activo-activo. Uno de ellos se instaló en un centro logístico en plena operación y el otro junto a un horno de secado, dos emplazamientos donde una sala convencional habría sido difícilmente viable. El resultado permitió a la compañía dejar de externalizar servicios, desplegar una infraestructura hiperconvergente y contar con recuperación ante desastres apoyada en almacenamiento en metrocluster.


Otro escenario cada vez más habitual es el del CPD que se ha quedado corto. Sobra espacio, pero falta potencia, o hay potencia, pero la climatización no admite las densidades que exigen las nuevas cargas. Como ya analizamos en el artículo sobre las necesidades de una plataforma de inteligencia artificial, actualizar una sala existente para absorber alta densidad puede acabar siendo un proyecto tan profundo como construir un nuevo data center.

Aquí la alternativa modular cobra mucha fuerza, al consistir en crecer junto a la instalación actual en lugar de reformarla en caliente: nuevas salas de alta densidad, bloques de energía o de climatización que se integran con la infraestructura existente sin interferir en los sistemas en producción, preparados incluso para refrigeración líquida.

Este camino siguió la Universidad de Vigo, para la cual la idea inicial era ampliar el CPD convencional existente, pero una auditoría previa reveló que las instalaciones no estaban en condiciones de admitir nuevos equipos de clima y SAI. Por lo que se decidieron por un nuevo data center independiente, con dimensiones fabricadas exprofeso para cubrir sus necesidades actuales y futuras, racks móviles para ganar flexibilidad y eficiencia, y ubicado en el campus fuera de los edificios para no restar espacio interior. Un Container Data Center plenamente funcional que además, al fabricarse en taller, su montaje se realiza con una intervención mínima, algo decisivo en entornos donde la producción no puede detenerse.

CPD Container Universidad Vigo

Pero nada de lo que hemos descrito hasta ahora en ambos episodios de este artículo resta valor al escenario más conocido. El Container Data Center y el Edge Data Center siguen siendo la respuesta natural para emplazamientos remotos, nodos edge o centros de respaldo que deben desplegarse con rapidez y funcionar de forma autónoma. Simplemente, son uno de los muchos escenarios donde el modelo modular aporta valor, pero no el único.

A gran escala: un data center modular diseñado para IA

Al contrario de lo que muchos aún piensan, la construcción modular no está limitada a proyectos pequeños.

Actualmente en GESAB estamos desarrollando un centro de datos de 2 MW con capacidad para 100 racks, concebido íntegramente a partir de módulos: módulos de potencia, módulos de refrigeración y módulos de sala blanca que se combinan como piezas de un mismo sistema.

El diseño está alineado con las últimas guías de NVIDIA para infraestructuras de inteligencia artificial y se organiza en PODs independientes. Esto permite algo que una sala convencional difícilmente ofrece: utilizar en cada POD la tecnología de climatización que mejor se adapte a su carga, ya sea refrigeración líquida mediante CDU, unidades sidecar, InRow, fanwall o rear door cooling.

Para un director de tecnología esto se traduce en una infraestructura que no obliga a apostar hoy por una única tecnología, sino que cada POD puede responder a un perfil de carga distinto, desde servidores tradicionales hasta clústeres GPU de alta densidad, y evolucionar a medida que lo haga el hardware.

El modelo modular como opción segura

La conversación sobre el CPD modular necesita cambiar de enfoque, ya que actualmente no se trata de elegir entre un contenedor y un edificio, sino de elegir un modelo de infraestructura capaz de adaptarse a la estrategia tecnológica de la organización; que crece cuando crece el negocio, que se instala donde se necesita y que reduce la incertidumbre de cada inversión.

Porque la pregunta ya no es dónde cabe y en qué condiciones se implementa un centro de datos, sino cómo conseguir que dicha infraestructura avance al mismo ritmo que el negocio requiere.

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