Centros de datos en España y Portugal. ¿Bonanza o espejismo?

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Últimamente no se para de hablar de centros de datos y es normal que te preguntes por qué tanto alboroto. En España y Portugal parece que vivimos una especie de «fiebre del oro», pero en lugar de buscar metales lo que se busca son datos, datos y más datos. El almacenamiento y la gestión de información digital son ahora el gran negocio y las inversiones millonarias de gigantes como Amazon, Google y Microsoft están a la vista de todos. Pero ¿qué tan sólido es este fenómeno? ¿Podría ser una burbuja que estalle de repente?

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Y la pregunta clave es si estamos ante una oportunidad real o si todo esto se desinflará cuando nos enfrentemos a la realidad.

¿Qué está pasando con los centros de datos?

Lo primero es lo primero: vivimos inmersos en lo digital. Cada video en YouTube, cada mensaje de WhatsApp o documento en la nube genera datos que deben almacenarse en algún lado. Ahí es donde entran los CPDs: edificios llenos de servidores que trabajan sin parar para que sigamos compartiendo imágenes y haciendo videollamadas. Desde la pandemia provocada por el covid-19, la demanda ha subido como la espuma por el teletrabajo y las compras online.

Empresas de todos los tamaños están mudando sus operaciones a la nube porque sale más barato, es seguro y muy flexible y aquí es donde España y Portugal han visto la oportunidad de aprovechar su ubicación estratégica para conectar Europa con América y África. Y claro, Amazon Web Services y Google Cloud no han perdido el tiempo invirtiendo a lo grande.

España y Portugal: ¿Ahora la geografía sí juega a nuestro favor?

Sorprendentemente, sí. Resulta que con la mejora de los cables submarinos que unen América, África y Asia con Europa, la Península Ibérica se ha vuelto un punto clave para el tráfico de datos. Ciudades como Madrid, Lisboa y Barcelona están viviendo un auténtico boom de construcciones y las grandes tecnológicas están ampliando sus centros de datos y los operadores locales también se están subiendo al tren.


Todo esto es posible porque la conectividad ha mejorado muchísimo, con nuevos cables que permiten un flujo de datos rapidísimo, algo que buscan las empresas para ofrecer servicios sin demoras. Sin embargo, algunos expertos temen que esto esté creciendo demasiado rápido y que pueda explotar como la burbuja puntocom de los años 2000. Aunque las predicciones hablan de un crecimiento anual del 18%, nadie sabe si la demanda podrá mantenerse a ese ritmo.

Los gobiernos en España y Portugal están muy metidos en esto, y por un lado el Plan España Digital 2026 busca acelerar la digitalización del país con incentivos y mejoras en conectividad y por otro Portugal tampoco se queda atrás, reforzando su infraestructura y facilitando la construcción de centros de datos.

Pero hay que tener cuidado, porque junto con el apoyo, también vienen regulaciones para que todo esto no se salga de control. Por ejemplo, junto con los centros de datos deben usar más energías renovables porque consumen muchísima electricidad, lo que tiene sentido para evitar problemas ambientales a largo plazo, pero también añade complejidad y costos para las empresas.

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Hablemos claro: los data centers consumen electricidad como pocas cosas. No solo necesitan energía para funcionar, sino también para enfriar los servidores que se calientan muchísimo. Y aquí es donde se genera el problema porque a pesar de los avances en energías renovables, todavía dependemos en parte de fuentes más contaminantes, sobre todo en picos de demanda.

Para reducir el consumo, muchas empresas están aplicando tecnologías de free-cooling directo, aprovechando el aire frío del exterior. Esto funciona bien habitualmente en numerosas zonas , aunque en zonas costeras o muy cálidas no es aplicable.

Para zonas costeras se debe optar por soluciones de freecooling indirecto. En cualquier caso aunque las tecnologías de climatización permitan ser más eficientes lo que queda claro es que los servidores deben seguir operando y consumen muchísimo. Por lo que existe un grave problema de capacidad de la Red eléctrica y entramos en otra pregunta, con los planes establecidos de renovables se podrá dar soporte a este crecimiento o no existe otra alternativa que empezar a pensar en centrales nucleares. Los grandes fuera de España ya están planteando muy seriamente esta alternativa.

El juego inmobiliario: ¿Buscando oro en el suelo?

El auge de los centros de datos ha disparado el precio del suelo en ciudades como Madrid, Lisboa y Barcelona. Los terrenos adecuados son caros y escasos, lo que ha llevado a muchas empresas a buscar sitios más baratos en zonas fuera de las grandes urbes pero no es sencillo encontrarlos. Respecto a esta necesidad se ha realizado un reciente cambio en la normativa permitiendo actividades como los Data centers en tipos de suelo donde anteriormente no se permitían.

GESAB data center container

Mudarse fuera de las grandes ciudades tiene sus pros y sus contras. Por un lado, el terreno es más barato. Por otro, la conectividad y la obtención de potencia son más problemáticas, ya que no todas estas áreas rurales cuentan con fibra óptica de alta velocidad, y eso limita el rendimiento de los centros de datos.

Edge computing: ¿La respuesta a todos los problemas?

Una tendencia que está ganando fuerza es el edge computing. La idea es sencilla: en lugar de concentrar todo el procesamiento de datos en grandes centros, se distribuyen pequeños centros de datos más cerca del usuario final. Esto reduce la latencia y permite tiempos de respuesta ultrarrápidos, lo cual es esencial para aplicaciones como coches autónomos o realidad aumentada.

España y Portugal están bien posicionados para aprovechar esta tendencia, ya que pueden cubrir tanto el sur de Europa como el norte de África lo que significa ofrecer servicios más rápidos y eficientes a una gran región, mejorando la experiencia del usuario y abriendo nuevas oportunidades.

El futuro: Impacto del 5G SA y la Inteligencia Artificial

El avance del 5G Standalone (5G SA) y la expansión de la Inteligencia Artificial (IA) podrían transformar radicalmente el sector de los data center en la Península Ibérica. El 5G SA, al ser independiente de la infraestructura 4G, permite velocidades mucho mayores y una latencia mínima, lo que lo hace ideal para aplicaciones que requieren respuestas instantáneas, como el edge computing y el Internet de las Cosas (IoT). Esto generará una mayor demanda de centros de datos distribuidos, cercanos al usuario, para soportar servicios en tiempo real.

La Inteligencia Artificial también jugará un papel clave en esta evolución ya que gracias a ella se pueden automatizar procesos y optimizar el uso de recursos, mejorando la eficiencia energética de los centros de datos. Esto es crucial para reducir el impacto ambiental, uno de los grandes desafíos del sector. Además, la IA permitirá gestionar grandes volúmenes de datos de manera más inteligente facilitando análisis predictivos y decisiones automatizadas que beneficiarán tanto a empresas como a consumidores.

La combinación de 5G SA, edge computing e Inteligencia Artificial puede convertir a España y Portugal en un hub tecnológico de referencia en Europa. Pero para lograrlo, será necesario invertir en infraestructuras robustas y apostar por políticas que garanticen una expansión sostenible, sin repetir los errores de las burbujas tecnológicas del pasado. El reto está en balancear el crecimiento con la sostenibilidad para asegurar un futuro próspero en la era digital.

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