Desafíos y estrategias para la modernización de centros de datos antiguos

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En la era digital actual los centros de datos son el núcleo que sostiene el incesante crecimiento de la información y la conectividad global. Sin embargo, muchas de estas instalaciones fueron construidas hace décadas, diseñadas para cargas de trabajo y tecnologías que hoy resultan obsoletas frente a las demandas modernas.

De acuerdo con un informe de Uptime Institute, más del 50% de los centros de datos operativos tienen más de 10 años y aproximadamente un 25% supera los 20 años de antigüedad.

pasillos frios y calientes para cpd gesab

La capacidad de adaptación de estas infraestructuras se ha convertido en un desafío crítico, donde factores como la eficiencia energética, la refrigeración, la gestión del espacio y la escalabilidad son determinantes para su operatividad.

La evolución de los centros de datos

El diseño y la construcción de los centros de datos han experimentado una transformación radical en las últimas décadas.

Los primeros CPDs estaban concebidos para soportar cargas de trabajo predecibles y con requisitos energéticos relativamente bajos. Por ejemplo, un centro de datos típico de la década de 1990 manejaba densidades de potencia de entre 1 y 2 kW por rack y los data center modernos pueden superar los 30 kW por rack, especialmente aquellos que albergan servidores de inteligencia artificial o plataformas de procesamiento de datos intensivos.

Además, la infraestructura física de los centros de datos antiguos rara vez está optimizada para la refrigeración moderna. Estudios muestran que aproximadamente el 35% de la energía en centros antiguos se destina a sistemas de refrigeración ineficientes. Las salas suelen carecer de suficiente altura libre para una distribución eficiente del aire, y las estructuras no siempre permiten soportar el peso adicional que requieren las nuevas soluciones de hardware de alta densidad.


Una de las principales barreras en las instalaciones heredadas es la infraestructura física, ya que muchas no fueron diseñadas para soportar la densidad de servidores y dispositivos actuales, lo que provoca problemas de espacio y sobrecargas en los sistemas eléctricos. Hay estudios que indican que más del 40% de los centros de datos antiguos tienen limitaciones significativas en la distribución eléctrica, lo que aumenta el riesgo de fallos críticos.

En términos energéticos suelen presentar índices PUE (power usage effectiveness) considerablemente altos, con valores promedio de 2,5 a 3,0, muy por encima del estándar eficiente de 1,2 a 1,5 que se dan en centros de datos modernos, lo que significa que una gran cantidad de la energía consumida no se destina directamente a los equipos IT, sino que se pierde en procesos ineficientes de enfriamiento y distribución eléctrica.

DCIM data center gesab

Otro punto crítico es, la falta de herramientas avanzadas para la gestión de la infraestructura, que menos del 30% de los centros de datos heredados utilizan sistemas DCIM (data center infrastructure management) adecuados limitando su capacidad para monitorizar el consumo energético en tiempo real, prever fallos o planificar ampliaciones de forma efectiva.

¿Qué factores clave determinan la capacidad actual?

La capacidad operativa de un centro de datos no depende únicamente de su infraestructura física, sino también de su capacidad para gestionar adecuadamente los recursos disponibles. La densidad de potencia por rack, por ejemplo, es un indicador fundamental ya que los antiguos rara vez superan los 5 kW por rack, mientras que los de última generación alcanzan hasta 50 kW en configuraciones de alta densidad.

Los sistemas de refrigeración líquida, distribución eléctrica modular y optimización térmica han permitido disminuir el índice PUE a valores cercanos a 1,2, según el informe anual de eficiencia energética en centros de datos de 2022.

Además, la integración de nuevas tecnologías como edge computing, sistemas de almacenamiento de alta densidad y arquitecturas híbridas requiere centros de datos flexibles y con capacidad de adaptación, algo que rara vez se encuentra en las infraestructuras heredadas.

Estrategias de modernización

La modernización de un data center antiguo no es un proceso sencillo ni rápido, pero es una inversión necesaria para garantizar su continuidad operativa.

Una de las primeras acciones suele ser la actualización de los sistemas de refrigeración, adoptando soluciones más eficientes como la refrigeración líquida o sistemas adiabáticos. En paralelo se optimiza la distribución eléctrica mediante UPS modulares y sistemas de gestión inteligente, y que permite no solo mejorar la eficiencia, sino también reducir los riesgos de fallos críticos. Hay estudios que indican que la implementación de sistemas DCIM puede reducir los costes operativos hasta en un 30%.

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Asimismo, la migración híbrida combinando recursos locales con soluciones en la nube sería una estrategia viable para mitigar las limitaciones físicas y energéticas de los centros más antiguos.

Un ejemplo de éxito mediante estrategias de modernización es Enagás, que logró reducir su PUE de 2,8 a 1,3 implementando sistemas de freecooling y una reestructuración completa de la distribución eléctrica.

Otro ejemplo, sería un importante centro de estudios estatal que con una solución de Data Center prefabricada y la integración de sistemas DCIM avanzados logró un aumento del 25% en la eficiencia operativa, reduciendo simultáneamente el riesgo de fallos no planificados.

Retos futuros para los centros de datos heredados

A medida que las normativas medioambientales se vuelven más estrictas los data center heredados se enfrentan al desafío de cumplir con límites cada vez más rigurosos de emisiones y consumo energético. En Europa, por ejemplo, la Directiva de Eficiencia Energética de 2023 exige que los centros reporten su consumo y optimicen su eficiencia de manera anual.

La escalabilidad por otro lado seguirá siendo un problema crítico, ya que muchas instalaciones carecen del espacio físico necesario para crecer.

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Por todo ello, la modernización de los CPDs antiguos no es simplemente una opción, sino una necesidad crítica. A través de la implementación de sistemas de refrigeración eficientes, la optimización de la distribución eléctrica y la integración de tecnologías avanzadas de gestión pueden continuar siendo viables en un entorno tecnológico cada vez más exigente.

Además, sería importante realizar auditorías periódicas de la infraestructura o planificar migraciones progresivas hacia arquitecturas híbridas para garantizar que las infraestructuras heredadas puedan seguir desempeñando su papel esencial en la era digital actual y futura.

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