El futuro del diseño térmico para infraestructuras de alta densidad

climatización data center GESAB

La refrigeración líquida, que alguna vez fue un enfoque exclusivo para supercomputadoras, está revolucionando el diseño térmico de los centros de datos modernos, ya que a medida que la densidad energética de las infraestructuras sigue creciendo, las soluciones de aire se enfrentan a limitaciones insuperables. Por el contrario, la refrigeración líquida ofrece una alternativa eficiente capaz de manejar las cargas térmicas extremas de aplicaciones como inteligencia artificial (IA), Deep Learning, Machine Learning y simulaciones científicas avanzadas.

Este artículo explora en profundidad el panorama actual y futuro de la refrigeración líquida, analizando sus principales tecnologías, beneficios, desafíos y su papel en la sostenibilidad operativa de los centros de datos.

La amenaza térmica: un desafío creciente

El aumento en la potencia computacional ha incrementado significativamente la densidad térmica en los centros de datos. Hoy en día, una GPU de alto rendimiento puede alcanzar hasta 1.200 W y los racks pueden superar densidades de 100 kW. Este cambio está impulsado por la explosión de tecnologías como modelos de IA generativa y simulaciones científicas, que demandan cantidades masivas de potencia de cómputo.

El calor generado no es solo un problema secundario sino que afecta directamente la fiabilidad, el rendimiento y la vida útil del hardware. En condiciones extremas, los sistemas basados en aire enfrentan puntos de saturación donde no pueden disipar el calor de manera uniforme llevando a temperaturas peligrosas en componentes críticos como CPUs y GPUs. Esto también genera un impacto significativo en el consumo eléctrico, ya que los sistemas de aire requieren un sobreesfuerzo para intentar mantener la estabilidad térmica.


Por otro lado, la refrigeración líquida aborda estos desafíos gracias a su alta capacidad de transferencia térmica porque los líquidos tienen una capacidad calorífica mucho mayor que el aire, lo que les permite transportar más energía térmica con menores volúmenes. Esto no solo mejora la eficiencia, sino que también reduce los costes asociados con el consumo energético y la gestión de sistemas redundantes.

Tecnologías principales de refrigeración líquida

La refrigeración líquida abarca una variedad de enfoques, desde sistemas de refrigeración directa al chip (DLC) hasta refrigeración por inmersión y cada tecnología tiene aplicaciones específicas y ventajas únicas que permiten abordar distintas necesidades operativas.

Refrigeración directa al chip (DLC):
La DLC utiliza placas frías diseñadas para estar en contacto directo con componentes clave como CPUs, GPUs y ASICs. Este método minimiza las pérdidas de transferencia térmica al reducir la distancia entre el componente y el medio refrigerante, lo que mejora la eficiencia y el control térmico.

refrigeración de precisión GESAB cpd

En el enfoque de fase única el líquido refrigerante permanece en estado líquido durante todo el ciclo y es una solución más sencilla y fiable, ideal para entornos donde la estabilidad es prioritaria. Este sistema suele utilizar agua desionizada o mezclas no conductoras, lo que asegura compatibilidad con los materiales y protección contra cortocircuitos.

Además, las soluciones de fase única son fáciles de mantener y escalar y los costes de implementación son relativamente bajos, lo que las hace atractivas para centros de datos que buscan una transición gradual hacia soluciones líquidas.

El sistema de fase doble aprovecha el cambio de estado del líquido a gas para maximizar la transferencia de calor. Durante la evaporación, el líquido absorbe grandes cantidades de energía térmica, que luego es liberada durante la condensación. Este enfoque es ideal para aplicaciones de densidad extremadamente alta, como supercomputadoras y clústeres de IA intensiva.

Sin embargo, las soluciones de fase doble requieren materiales especializados para manejar la presión y el cambio de estado, así como sistemas de monitorización avanzados para evitar problemas mecánicos. A pesar de su complejidad, ofrecen una eficiencia incomparable en situaciones críticas.

¿Y sino tengo disponible un sistema de agua en mi instalación? Rechazo de calor líquido-aire (LTA):

Las plataformas avanzadas de inteligencia artificial, como la GB200 NVL72 de NVIDIA, requieren soluciones de refrigeración líquida altamente eficientes para gestionar la enorme carga térmica generada por hasta 72 GPUs en una sola configuración. Para disipar este calor de manera efectiva, es necesario implementar dos unidades de rechazo de calor líquido-aire (LTA) por cada configuración NVL72 en una proporción 1:2. Esto significa que cada plataforma necesita el soporte de dos unidades LTA para mantener temperaturas óptimas de operación, garantizando estabilidad y rendimiento sostenido. Con una capacidad de disipación térmica que puede superar los 100 kW por unidad, estos sistemas eliminan la necesidad de una infraestructura de agua a nivel de instalación, simplificando la integración en centros de datos existentes.

Otras tecnologías para refrigeración de alto rendimiento se basan en sumergir directamente el equipo en fluidos. A continuación detallamos las diferentes opciones.

Refrigeración por inmersión:
La refrigeración por inmersión es una tecnología disruptiva en la que los servidores se sumergen completamente en líquidos dieléctricos. Estos líquidos no conductores eliminan el calor de manera directa, evitando la necesidad de ventiladores y sistemas mecánicos.

  • En el enfoque de fase única el líquido dieléctrico permanece en estado líquido durante todo el proceso de transferencia térmica y es particularmente adecuado para data centers que requieren alta fiabilidad y estabilidad operativa. También ofrece un mantenimiento simplificado, ya que reduce la cantidad de piezas móviles y el desgaste asociado. Además, los sistemas de fase única permiten una gestión térmica uniforme, eliminando puntos calientes y manteniendo los componentes en condiciones óptimas.
  • En la variante de fase doble el líquido dieléctrico hierve al entrar en contacto con componentes calientes, transformándose en gas que se condensa en superficies frías y retorna al estado líquido en un ciclo continuo. Es una solución altamente eficiente para gestionar cargas térmicas extremas, pero requiere inversiones iniciales significativas y una planificación cuidadosa del diseño.

La refrigeración por inmersión de fase doble también ha demostrado ser una opción viable para centros de datos donde el espacio es limitado, ya que permite diseños compactos sin comprometer el rendimiento.

Los fluidos refrigerantes: selección crítica

El éxito de un sistema de refrigeración líquida depende en gran medida de los fluidos utilizados que deben cumplir requisitos estrictos para garantizar un rendimiento óptimo y la seguridad operativa. Además de ser eficientes en la transferencia de calor, los fluidos deben ser químicamente estables, no tóxicos y compatibles con los materiales del sistema.
Las opciones comunes utilizadas:

  • Hidrocarburos: Son una solución económica y ampliamente disponible, utilizada principalmente en sistemas de fase única porque su alta capacidad calorífica y baja viscosidad facilitan el flujo a través del sistema. Sin embargo, su inflamabilidad representa un riesgo que debe gestionarse con diseños de seguridad robustos y sistemas de detección de fugas.
  • Fluorocarbonos: Estos fluidos son no inflamables y altamente eficientes, lo que los convierte en la elección preferida para sistemas de fase doble y su capacidad para operar en ciclos de evaporación y condensación los hace ideales para aplicaciones de alta densidad térmica. Sin embargo, su alto coste inicial requiere un análisis detallado del retorno de inversión.
  • Compuestos avanzados: Los fluidos optimizados químicamente, como los basados en agua modificada y mezclas sintéticas, están ganando popularidad debido a su eficiencia y sostenibilidad, y resultan un equilibrio entre rendimiento térmico y consideraciones medioambientales.

Las unidades de distribución de refrigerante (CDUs): el núcleo del sistema

Las unidades de distribución de refrigerante (CDUs, por sus siglas en inglés) son componentes vitales en cualquier infraestructura de refrigeración líquida. Estas unidades son responsables de gestionar el flujo, la temperatura y la presión del refrigerante, garantizando su suministro eficiente hacia las áreas de mayor carga térmica dentro de los racks de servidores.

Las principales funciones de una CDU son la gestión del flujo de refrigerante como intercambiadores de calor, el control de temperatura manteniéndola en un rango operativo seguro y la monitorización y diagnóstico con sensores avanzados para medir parámetros como flujo, presión, temperatura y posibles fugas.

Tipos de CDUs según configuración:

  1. CDUs de circuito cerrado (Closed-Loop): recirculan el mismo refrigerante dentro del sistema, utilizando intercambiadores de calor para transferir el calor extraído a un circuito secundario (por ejemplo, agua del edificio). Son ideales para entornos donde se busca minimizar el impacto ambiental o aprovechar recursos hidráulicos existentes.
  2. CDUs de circuito abierto (Open-Loop): el refrigerante puede interactuar con fuentes externas de disipación, como torres de enfriamiento o enfriadores secos. Esta configuración es más común en centros de datos con infraestructura amplia y acceso a sistemas de refrigeración ambiental.
  3. CDUs híbridas: Combinan características de sistemas abiertos y cerrados, adaptándose de manera dinámica a las necesidades térmicas y ambientales. Son particularmente útiles en regiones con climas variables o infraestructuras que evolucionan rápidamente.

Los beneficios adicionales de las CDUs son la redundancia avanzada mediante sistemas de respaldo integrados, compatibilidad modular lo que permite adaptarse a diferentes diseños de racks y configuraciones y eficiencia energética reduciendo el consumo en comparación con sistemas de refrigeración tradicionales.

Innovación emergente: microfluídica

La microfluídica representa un salto tecnológico al integrar canales de refrigeración directamente en los chips de silicio, lo que permite que los líquidos fluyan a través de los componentes, eliminando el calor en su origen y reduciendo significativamente las barreras térmicas tradicionales.

Los primeros experimentos han demostrado que la microfluídica puede disminuir considerablemente la resistencia térmica y mejorar la eficiencia energética. Además, esta tecnología reduce la necesidad de sistemas externos de disipación de calor, permitiendo diseños más compactos y simplificados.

Con la implementación continua de la microfluídica, se espera una reducción significativa en los costes operativos y un aumento en la capacidad de enfriamiento para centros de datos de alta densidad.

Déjanos tus datos y nuestro equipo buscará una solución adaptada a tus necesidades. ¡Sin compromiso!

Scroll al inicio