Como ya comentaba en el artículo de la semana pasada el informe Hype Cycle for Data Center Infrastructure Technologies 2025 de Gartner pone de relieve tres tendencias que concentran la atención del sector como las plataformas DCIM, la consolidación de la refrigeración líquida y la expansión definitiva del edge computing.

En la primera parte, analizamos la maduración de las plataformas de gestión de infraestructura de centros de datos y en esta segunda parte analizaremos las otras dos tecnologías.
Refrigeración líquida: la respuesta a la densidad
Otro de los focos del informe es la consolidación de la refrigeración líquida como solución técnica para soportar densidades de potencia que ya desbordan los límites del aire.
En la actualidad, racks de 20 a 30 kW se han vuelto habituales en entornos de inteligencia artificial, machine learning y computación de alto rendimiento (HPC) y con estas cifras incluso los sistemas de aire más sofisticados resultan ineficientes o, directamente, inviables.

Hype Cycle refleja esta realidad: la refrigeración líquida aparece en fases avanzadas, lo que indica que ha superado la etapa de experimentación y se encuentra en despliegues reales y sostenidos. No hablamos de pruebas en laboratorio, sino de implementaciones en centros de datos de distintas escalas.
Las variantes son diversas, como inmersión total, contacto directo o soluciones híbridas, pero todas comparten el mismo objetivo de disipar calor de forma más eficiente, reducir consumos energéticos y garantizar continuidad en entornos críticos. La transición, sin embargo, plantea desafíos, ya que diseñar racks y salas preparadas para líquidos implica gestionar la estanqueidad, asegurar mantenimientos específicos y garantizar compatibilidad con hardware TI y sistemas de monitorización.

Para los operadores de centros de datos medianos el mensaje es claro: la refrigeración líquida no es un lujo, es una condición de viabilidad para soportar cargas de nueva generación. Planificar su adopción desde ahora permite evitar obsolescencias y asegurar la continuidad operativa frente a demandas que seguirán creciendo.
Edge computing: el dato más cerca de su origen
El tercer eje señalado por Gartner es el edge computing, ubicado próxima a la quinta fase, la de meseta de la productividad, mostrando un nivel de madurez considerable y una adopción que ya trasciende los primeros casos de uso.
La lógica del edge computing es sencilla: procesar datos lo más cerca posible de su origen reduce la latencia, minimiza el uso de ancho de banda y mejora la seguridad de la información. Por eso, en sectores como la automoción, la manufactura o el comercio minorista esta proximidad se ha vuelto imprescindible.

Pero la tendencia va más allá y cada vez más organizaciones reconsideran su dependencia exclusiva de la nube pública optando por arquitecturas híbridas en las que el edge desempeña un papel fundamental.
Gartner destaca, además, factores regulatorios y económicos que refuerzan esta evolución con normativas como el GDPR que exige un control estricto sobre la soberanía del dato, lo que impulsa despliegues locales o regionales. Por otro lado, los costes ocultos del modelo cloud only que a menudo son subestimados, llevan a muchas empresas a replantear su estrategia, por lo que el edge se convierte en pieza clave para equilibrar agilidad, control y eficiencia.
El despliegue, no obstante, plantea retos singulares.
A diferencia de los grandes centros de datos hiperescala, las instalaciones edge suelen ubicarse en entornos remotos o no tradicionales con recursos técnicos limitados. Por este motivo, la fiabilidad debe estar garantizada mediante redundancia de componentes críticos, seguridad física reforzada y monitorización remota integral, además de que la modularidad y la estandarización son esenciales para lograr consistencia y rapidez de implementación.
Modelos como el Data Center as a Service (DaaS) facilitan esta transición mediante infraestructuras prefabricadas y gestionadas como servicio y reduciendo la inversión inicial y simplificando la operación. Esto permite a muchas organizaciones acceder al edge sin asumir la complejidad de construir y mantener instalaciones desde cero.
Una lectura integradora del informe
Más allá del detalle de cada tendencia, Hype Cycle 2025 ofrece una visión de conjunto que resulta especialmente valiosa, y es que la infraestructura de centros de datos no puede analizarse por piezas.
El futuro pertenece a las soluciones integradas capaces de combinar gestión inteligente, refrigeración avanzada y despliegues distribuidos en arquitecturas coherentes y sostenibles.

Interpretar el gráfico de Gartner bajo esta perspectiva no significa anticipar un único camino, sino comprender que la convergencia de estas tendencias definirá la próxima década de la infraestructura digital, por lo que la clave estará en diseñar soluciones modulares y sostenibles preparadas para integrar nuevas tecnologías a medida que atraviesan ciclos y alcancen madurez.
Mirando hacia adelante: decisiones estratégicas desde el Hype Cycle
Este informe no debe interpretarse como una predicción cerrada, sino como una herramienta para tomar decisiones estratégicas en un entorno cada vez más exigente. El gráfico sitúa a las tecnologías en un punto concreto de su madurez permitiendo a operadores, integradores y responsables de TI ordenar prioridades.

El valor está en saber qué tecnologías llegarán a ser estándar, identificar cuándo conviene adoptarlas, cómo escalarlas de manera progresiva y en qué medida deben integrarse entre sí. Las organizaciones que entiendan esta dinámica podrán transformar la complejidad en una ventaja competitiva. Por ejemplo:
- El DCIM ya no es un experimento, es un aliado para gestionar infraestructuras densas y distribuidas.
- La refrigeración líquida no es un lujo, es la respuesta necesaria a cargas imposibles de sostener con aire.
- El edge computing no es un complemento, es el escenario natural de una estrategia híbrida que prioriza soberanía del dato, fiabilidad y eficiencia.
Más allá de la fase que cada tecnología ocupa en el ciclo, lo que el informe sugiere es una lectura integradora que indica que el futuro no depende de soluciones aisladas, sino de arquitecturas que combinen gestión inteligente, sostenibilidad y proximidad. Esa será la verdadera medida de madurez de la infraestructura digital en los próximos años.
