Unidades de rack: todo lo que necesitas saber para optimizar tu infraestructura TI

centro de datos GESAB

Si alguna vez has tenido que seleccionar equipos para un centro de datos, seguramente has encontrado términos como «1U», «2U», «4U», pero ¿qué significan realmente y por qué son tan importantes?

Las unidades de rack (U o RU) son un estándar universal que define la altura de los dispositivos diseñados para instalarse en racks. Por ejemplo, 1U equivale a 1,75 pulgadas (44,45 mm) y su uso permite una gestión eficiente del espacio, mejor ventilación y mayor facilidad en la escalabilidad de los sistemas.

Origen de las unidades de rack

Un poco de historia para entender lo que hablamos.

A mediados del siglo XX, cada fabricante diseñaba sus propios armarios y equipos con dimensiones personales generando grandes incompatibilidades y obligando a las empresas a usar soluciones propietarias con poca flexibilidad. Con el objetivo de unificar el tamaño de los equipos electrónicos y facilitar su montaje en estructuras prediseñadas la Electronic Industries Association introdujo el estándar de unidades de rack y creó el estándar EIA-310 que estableció el ancho de 19 pulgadas y la unidad de altura de 1,75 pulgadas. Esto permitió que servidores, routers y otros equipos pudieran compartir racks sin importar el fabricante y solventando los problemas mencionados.


Además, el uso de racks estandarizados permitió el desarrollo de nuevas tecnologías de enfriamiento, gestión de cableado optimizado y sistemas de seguridad avanzados.
Es importante señalar que la flexibilidad en las configuraciones de racks hace posible que las empresas puedan adaptar su infraestructura a las demandas de crecimiento sin necesidad de realizar grandes modificaciones en la distribución de los equipos.

Dimensiones y tipos de racks

Para seleccionar el rack ideal es imprescindible entender sus dimensiones estándar.

Racks Eglon CPD Televisa México

El ancho más común es de 19 pulgadas (48,26 cm), aunque también existen racks de 21 (53,34 cm) o 23 pulgadas (58,42 cm), usados en telecomunicaciones. En cuanto a la altura, los racks pueden variar desde 3U hasta 52U, siendo los tamaños más utilizados 42U y 47U. La profundidad es otro factor clave y puede oscilar entre 600 mm y 1200 mm, dependiendo del espacio disponible y el hardware a instalar.

Su clasificación se realiza en función de su uso y diseño.

Mientras que los racks abiertos proporcionan una mejor ventilación (pero carecen de protección física) y resultan ideales para entornos seguros o pruebas de laboratorio, los racks cerrados ofrecen una mayor seguridad y control del flujo de aire haciéndolos adecuados para centros de datos.

Por otro lado, los racks murales están diseñados para pequeñas instalaciones de redes y comunicaciones y los racks de alta densidad permiten sistemas de refrigeración avanzados para servidores con alta carga térmica.

CPD CNIO

Además, existen racks diseñados para instalaciones de hiperescala, los cuales ofrecen una mayor optimización del espacio y eficiencia en la gestión térmica. También hay racks modulares que permiten la personalización y configuración a medida, según los requisitos de cada empresa, adaptándose al crecimiento de la infraestructura sin necesidad de reemplazar toda la unidad.

Factores clave al seleccionar un rack

En el momento de seleccionar un rack, su capacidad de carga será un aspecto fundamental, ya que deberán soportar el peso del hardware sin comprometer su estructura.

Se debe diferenciar entre carga estática, que es el peso soportado en posición fija, y carga dinámica, que es el peso máximo durante su movimiento. Los racks estándar soportan entre 500 kg y 1500 kg, pero algunos modelos reforzados pueden superar los 2000 kg. Por este motivo, es recomendable evaluar el peso de servidores, SAI, switches y accesorios, además de asegurarnos que el rack incluya guías de refuerzo si va a soportar grandes cargas.

Otro aspecto que influye en el rendimiento y la facilidad de mantenimiento es la gestión de cables. Un cableado desorganizado puede provocar sobrecalentamiento e interferencias electromagnéticas (EMI) por lo que se recomienda el uso de bandejas y pasacables para evitar enredos, separar cables de alimentación y datos para reducir interferencias y etiquetar los cables para facilitar auditorías y mantenimiento.

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Además, en entornos de alta densidad se recomienda el uso de paneles de gestión de cables verticales para organizar grandes volúmenes de conexiones. También es útil la implementación de bandejas de cableado modulares que permiten reconfiguraciones sin afectar el flujo de aire ni la accesibilidad a los equipos.

La ventilación y refrigeración es otro de los puntos críticos, ya que el calor puede reducir la vida útil de los equipos.

Existen varias soluciones: puertas perforadas para facilitar el flujo de aire, paneles ciegos para evitar la recirculación de aire caliente o bandejas de ventilación para mejorar la extracción del calor. En infraestructuras de alta potencia computacional se utilizan sistemas In-Row Cooling para refrigeración precisa y refrigeración líquida cuando la carga térmica es muy elevada.

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Para mejorar la eficiencia en la refrigeración algunos racks incluyen sensores de temperatura que monitorizan en tiempo real las condiciones térmicas y permitiendo ajustes automáticos en los sistemas de enfriamiento. También existen racks con diseños de gestión térmica integrada, que canalizan el flujo de aire de manera más eficiente sin necesidad de agregar componentes externos adicionales.

No se puede dejar de mencionar la seguridad y el control de acceso en los racks, esencial en entornos críticos. Se pueden incorporar cerraduras mecánicas o electrónicas, sistemas de acceso con RFID o biométricos, cámaras y sensores de intrusión, e incluso gestión remota de acceso mediante software especializado.

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Especialmente en centros de datos que manejan información sensible, se recomienda la implementación de sistemas de auditoría de acceso que registran todas las interacciones con el rack y que pueden integrarse con plataformas de seguridad para detectar intentos de acceso no autorizados.

Por último, hay que considerar la escalabilidad, dado que la tecnología evoluciona constantemente y la infraestructura TI debe ser flexible. Para ello es recomendable seleccionar un rack con al menos un 30% de capacidad libre para futuras ampliaciones.

Invertir ahora para el futuro

Una buena planificación permite no solo prever el crecimiento a corto plazo, sino también minimizar costes operativos y evitar la necesidad de realizar cambios estructurales en el futuro.

Al seleccionar un rack siempre será recomendable evaluar opciones modulares y racks preconfigurados que permitan una rápida adaptación a nuevas necesidades.

Déjanos tus datos y nuestro equipo buscará una solución adaptada a tus necesidades. ¡Sin compromiso!

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