La perfecta conexiĂłn y comunicaciĂłn entre tecnologĂas favorece adaptaciĂłn. GESAB diseña y desarrolla sus productos y soluciones adaptándose a la realidad de las necesidades no sĂłlo del centro de trabajo sino tambiĂ©n de las personas que lo hacen funcionar. Los iPhone, iPad, Galaxy SIII o Nexus 7 Tablet no se sentirán extraños en la nueva creaciĂłn de GESAB. Al contrario, podrán en sus pantallas “¿Por quĂ© nunca nadie habĂa creado un entorno pensando en nosotros”?. Ese podrĂa ser el comienzo de una serie de ficciĂłn, made in GESAB: “Gadget Story”. Todo se andará.
Bromas aparte, los materiales son también muy importantes. La combinación de aluminio y fenólico es una dualidad que da grandes satisfacciones, tanto al equipo de desarrollo de GESAB como a nuestros clientes. Hagamos un poco de historia, con ayuda de la efectiva Wikipedia:
El aluminio es un elemento quĂmico, de sĂmbolo Al y nĂşmero atĂłmico 13. Se trata de un metal no ferromagnĂ©tico. Es el tercer elemento más comĂşn encontrado en la corteza terrestre. Los compuestos de aluminio forman el 8% de la corteza de la tierra y se encuentran presentes en la mayorĂa de las rocas, de la vegetaciĂłn y de los animales.1 En estado natural se encuentra en muchos silicatos (feldespatos, plagioclasas y micas). Como metal se extrae Ăşnicamente del mineral conocido con el nombre de bauxita, por transformaciĂłn primero en alĂşmina mediante el proceso Bayer y a continuaciĂłn en aluminio metálico mediante electrĂłlisis.
Este metal posee una combinaciĂłn de propiedades que lo hacen muy Ăştil en ingenierĂa de materiales, tales como su baja densidad (2.700 kg/m3) y su alta resistencia a la corrosiĂłn. Mediante aleaciones adecuadas se puede aumentar sensiblemente su resistencia mecánica (hasta los 690 MPa). Es buen conductor de la electricidad y del calor, se mecaniza con facilidad y es relativamente barato. Por todo ello es desde mediados del siglo XX2 el metal que más se utiliza despuĂ©s del acero.
Fue aislado por primera vez en 1825 por el fĂsico danĂ©s H. C. Oersted. El principal inconveniente para su obtenciĂłn reside en la elevada cantidad de energĂa elĂ©ctrica que requiere su producciĂłn. Este problema se compensa por su bajo coste de reciclado, su dilatada vida Ăştil y la estabilidad de su precio.
Los fenoles o compuestos fenĂłlicos son compuestos orgánicos en cuyas estructuras moleculares contienen al menos un grupo fenol, un anillo aromático unido a al menos un grupo funcional. Muchos son clasificados como metabolitos secundarios de las plantas, aquellos productos biosintetizados en las plantas que poseen la caracterĂstica biolĂłgica de ser productos secundarios de su metabolismo. En general son sintetizados por una de dos vĂas biosintĂ©ticas: la vĂa del ácido shikĂmico o la vĂa del ácido malĂłnico (o por las dos, por ejemplo los flavonoides).
Los compuestos fenĂłlicos de las plantas son un grupo heterogĂ©neo de productos con más de 10.000 compuestos. Algunos son solubles en solventes orgánicos, otros son glucĂłsidos o ácidos carboxĂlicos y por lo tanto solubles en agua, y otros son polĂmeros muy grandes e insolubles.
Este grupo tambiĂ©n juega una variedad muy heterogĂ©nea de roles en las plantas, roles que son atribuidos en general a los productos secundarios de las plantas: muchos son productos de defensa ante herbĂvoros y patĂłgenos, otros proveen soporte mecánico a la planta, otros atraen polinizadores o dispersores de frutos, algunos de ellos absorben la radiaciĂłn ultravioleta, o actĂşan como agentes alelopáticos (por ejemplo reducen el crecimiento de plantas competidoras que estĂ©n cerca).



