El pasado 28 de abril de 2025 en España hubo una interrupción del suministro eléctrico de forma generalizada, lo que provocó la parálisis de infraestructuras críticas, afectó a los hogares, empresas, hospitales y servicios esenciales. Más allá del impacto inmediato, este evento ha puesto de manifiesto la importancia de las salas de control en situaciones de crisis como la vivida.
Sin intentar esclarecer las razones técnicas que provocaron este suceso, es interesante poner el foco en la importancia que tiene disponer de espacios seguros que continúen con su actividad durante circunstancias como esta, así como su relevancia en el día a día para precisamente tratar de evitar que estas situaciones se repitan.
Cuando todo se detiene, existen lugares en los que la actividad no podemos permitir que se interrumpa; espacios diseñados para resistir en las situaciones más críticas y seguir la operativa, aunque todo alrededor se haya parado: las salas de control. Aquellos entornos estables, seguros, claves para solucionar este tipo de situaciones.
Pero, ¿sabemos exactamente qué es una sala de control?
Las salas de control son entornos operativos en los que se monitorizan, gestionan y coordinan sistemas críticos diseñados para un trabajo que se desarrolla durante 24 horas los 7 días de la semana, sin opción a la interrupción de su actividad.

Cada puesto operativo es ocupado por varios operadores que trabajan por turnos, asegurando esta continuidad. Estos profesionales no solo vigilan, sino que deben analizar, anticipar, comunicar y tomar decisiones en tiempo real. Así que facilitar esta actividad de forma que la concentración sea máxima, es clave.
Por la propia concepción de la sala y el trabajo que se realiza en la misma, suele tener asociada una carga tecnológica y de seguridad muy importante. De hecho, estos son tres de los principales puntos a tener en cuenta: el factor humano, la tecnología y la seguridad.
Existe gran diversidad de centros de control. No tienen unas dimensiones fijas ni un número de operadores determinado; pueden ser desde una pequeña garita con dos vigilantes de seguridad que controlan un circuito cerrado de cámaras (CCTV) hasta una gran sala con 100 operadores que gestionan redes eléctricas, transportes, aeropuertos o mercados financieros.
Desde un extremo al otro existen infinidad de opciones y versiones en las que se ha de dar respuesta a cada situación adaptando soluciones, innovando y, lo que es más importante, integrando conocimiento en cada área implicada para conseguir la mejor respuesta a las necesidades del cliente. Siempre con un mismo objetivo: la necesidad de funcionar ininterrumpidamente.

Por todo lo anterior, se debe ser muy cuidadoso en el diseño e implantación de este tipo de salas, asegurando que mantienen su actividad en las situaciones más complejas como la que se ha vivido. Dar cabida al trabajo de los operadores en situaciones normales es un básico, pero facilitar la operativa en escenarios de crisis es probablemente su principal razón de ser.
Que la red y la información que se gestiona en estas salas se mantengan protegidas frente a ataques externos, hace que sea de vital importancia mantener todo el sistema aislado. Hay que señalar que no sólo se ha de mantener los sistemas informáticos seguros, sino que la seguridad física a través de control de accesos es también importante. No se puede subestimar la criticidad de este tipo de salas, con lo que toda seguridad se torna poca.
El ecosistema completo que se integra dentro de la sala de control debe ser igualmente fiable, de forma que el conjunto mantenga su actividad independientemente de la situación. Es por ello que existe una palabra clave: la redundancia.

Cada elemento crítico, cuyo fallo puede comprometer la conservación de la operativa, debe contar con un respaldo. Los sistemas que mantienen la sala en funcionamiento han de estar operativos siempre y no se trata de una decisión aleatoria: consiste en garantizar que no se interrumpa la operatividad cuando más se necesita.
No es contemplable una parada. Estas salas deben estar SIEMPRE OPERATIVAS.
Espacios que giran alrededor del núcleo de control
La sala de crisis
Asociada física y visualmente a los centros de control suele haber una sala de crisis. Esta sala se sitúa en un lugar importante de la sala de control, desde el cual debe ser posible monitorizar la actividad que está llevándose a cabo.

Como bien indica su nombre, se trata de salas que son utilizadas para que los responsables puedan reunirse y tomar decisiones en momentos críticos, por lo que ordinariamente cuentan con gran carga de conectividad: monitores retráctiles para mostrar información necesaria e incluso uno (o varios) monitores de gran formato con un sistema que permita hacer videoconferencias. Todo ello integrado en una mesa de reuniones multimedia que debe estar absolutamente conectada con la información necesaria para monitorizar la situación.
En situaciones de crisis, se constituyen como el centro neurálgico de la estrategia. El lugar donde se coordinan acciones y se comunican las decisiones tomadas.
El centro de procesode datos o CPD
Situados junto a las salas de control se encuentran los CPDs que dan soporte a la operativa. Son lugares igualmente seguros en los que se conectan servidores, sistemas de almacenamiento, redes e incluso los sistemas de baterías de UPS y generadores que aseguran la alimentación ininterrumpida.

Estas salas deben estar muy conectadas con el centro de control, dado que las operativas de ambos son complementarias y el correcto funcionamiento del CPD es crucial para el ecosistema. Además, requieren mucha energía para su correcto funcionamiento ya que contienen un importante número de equipos servidores que disipan gran cantidad de calor. Es por esta razón que su carga técnica es muy importante, haciéndose necesaria la correcta ventilación y refrigeración.
Estos entornos requieren mucho conocimiento técnico para su diseño e implantación, ya que de ellos depende el funcionamiento de la sala de control.
Diseño e implementación de salas de control
Tras todo lo descrito, se pone de manifiesto que las salas de control no sólo deben ser funcionales. Han de ser también ergonómicas, fáciles de utilizar y representativas.
Teniendo esto en cuenta, se debe poner especial cuidado en los siguientes aspectos:
- Ergonomía visual y acústica.
- Mobiliario técnico que potencie la capacidad operativa.
- Iluminación regulable y que ayude a mantener los ciclos circadianos de los operadores.
- Siempre con un diseño centrado en la experiencia de los operadores, que son el corazón de la operativa.
La lección que nos dejó el apagón
Retomando la circunstancia del 28 de abril y tras todo lo anteriormente expuesto, se puede dar por hecho que la sala de control responsable de la gestión del suministro eléctrico del país continuó funcionando con normalidad. Con esto en mente, quisiera plantear algunas cuestiones: ¿qué hubiera ocurrido si la sala de control central desde la que se controlaba el suministro eléctrico se hubiera quedado inoperativa? ¿cuánto tiempo hubiera tardado el suministro en ser recuperado? ¿cómo hubiera sido posible gestionar y coordinar la recuperación de la situación?

Lo que es cierto es que estos centros se diseñan con visión de estabilidad en el tiempo y para resistir en situaciones poco probables, pero no imposibles.
Sabemos que las salas de control son espacios que comúnmente no son conocidos. Sin embargo, su importancia tanto en el día a día como en circunstancias excepcionales es incuestionable y constituyen espacios que contienen una gran carga tecnológica y un trabajo continuado. En un presente cada vez más conectado, situaciones como el apagón generalizado ponen de manifiesto cómo estos espacios deben diseñarse para su estabilidad y confiabilidad.



